Trabajar en verano desde Madrid: productividad, rutinas y espacios para quien se queda
Cada julio, Madrid hace algo curioso. Sin vaciarse del todo, cambia de ritmo. La ciudad no para, pero afloja. Las reuniones se espacian, los calendarios se alivian, el tráfico pierde densidad, y quienes se quedan trabajando descubren algo que el resto del año escasea: tiempo para respirar entre tarea y











